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¿Cómo impacta la pandemia en el comercio electrónico y la transformación digital?

Gonzalo Navarro es el director ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI), organización civil que nuclea a importantes actores y plataformas de la industria de Internet en América Latina. En esta entrevista con LACTLD, comparte su mirada acerca del impacto de la pandemia de coronavirus en el proceso de transformación digital de la región.

—¿Cuáles son los principales efectos de la crisis de COVID-19 en el comercio electrónico y en los procesos de transformación digital que se venían llevando a cabo en América Latina?

—Antes de responder esta pregunta, debemos tener en cuenta que recién han transcurrido tres meses desde que la pandemia ha desencadenado restricciones en el movimiento de las personas y cuarentenas en algunos países de la región. Por lo tanto, todavía es prematuro dar una respuesta definitiva.

En una primera aproximación, se puede apreciar que el comercio electrónico ha tenido un crecimiento efectivo en la región. No obstante, es importante considerar que este crecimiento no ha impactado en todos los rubros ni ha sido uniforme en todos los países de Latinoamérica. Se pueden identificar ciertos rubros que han crecido y que han tenido una explosión en cuanto a sus ventas. Por ejemplo: los insumos médicos, la alimentación, los rubros relacionados con el hardware (computadoras, tablets, laptops) o los servicios de reparto, que han tenido un rol central en la prevención del contagio en estos tiempos de pandemia.

Cuando se habla de economía digital o de plataformas, estamos hablando del mundo real transformado a una realidad virtual. Debemos observar también que el comercio electrónico interviene en una fase de intermediario. Es decir, responde como intermediario de la economía real que se desenvuelve o no. Por lo tanto, no todos los rubros del comercio electrónico se han impulsado de la misma manera.

A su vez, como decía, recién han pasado tres meses. Habrá que esperar para ver si este crecimiento tiene un impacto en el largo plazo. 

—Para comprender el impacto de la pandemia, es importante conocer el escenario previo. ¿Cuál era el estado de los procesos de transformación digital de la región a finales de 2019 y cómo se ha modificado en los últimos meses?

—La crisis de COVID-19 ha desnudado las tres grandes falencias o gaps que nosotros veníamos observando en términos generales en la región. En primer lugar, vemos una gran brecha de conectividad. Antes de la pandemia ya teníamos conocimiento de distintos estudios e indicadores que revelaban que prácticamente el 45% de la población de Latinoamérica no tiene acceso a Internet o cuenta con una conectividad muy limitada. Esta falencia tiene un impacto inmediato en la segunda brecha, que identificamos en la inclusión financiera digital. Hay países, y hablo de países grandes de la región, en los que solamente un 18% de la población tiene acceso a una tarjeta de crédito o a un algún tipo de medio de pago en línea. Por último, en tercer lugar, detectamos en la región una brecha de habilidades digitales.

—En este sentido, ¿qué oportunidades y desafíos tienen los países de Latinoamérica para avanzar en el desarrollo del comercio electrónico y en la transformación digital de sus economías?

—A partir de la crisis por el COVID-19, los policy makers comienzan a notar la importancia de la adopción de políticas públicas y de marcos regulatorios orientados a fomentar el uso de las plataformas y la expansión de la economía digital. La pandemia nos ha mostrado diversos vacíos y ha dejado al descubierto algunas fallas regulatorias.

Hay una serie de preguntas relacionadas con la regulación de las plataformas y del comercio electrónico que han quedado bien de manifiesto. Me refiero, por ejemplo, a normativas, regulaciones, estándares internacionales (algunos de ellos relacionados con temas de privacidad y de tratamiento de los datos personales), que fueron impulsados en algún momento por los países de la región y quedaron como escritos en piedra. Cuando los estados se enfrentan a la fase de implementación, vemos cómo la teoría contrasta con la realidad práctica.

Vemos cómo los países carecen de las herramientas necesarias para poder realizar ciertas acciones al no contar con una regulación adecuada de protección de datos personales o privacidad, o al tener que aplicar regulaciones muy obsoletas. Al mismo tiempo, algunas de las acciones que están ocurriendo estarían teóricamente impedidas por las regulaciones vigentes.

Como resultado, estos países se han estrellado con un muro regulatorio y se han dado cuenta de que sus regulaciones no solo no son acordes a las necesidades que impone la pandemia, sino que tampoco son apropiadas para el desarrollo de la economía digital.

Otros temas que se pueden revisar son las habilidades y trabajos del futuro. A partir de la crisis desencadenada por la pandemia, una gran cantidad de personas (con acceso a Internet y sobre todo en aquellos países en los que las cuarentenas han sido severas, tales como, Chile, Argentina, Colombia o México) comenzó a trabajar remotamente. Se deberá estudiar posteriormente cómo se modificaron los índices de productividad a partir de este cambio repentino; habrá que ver si estos índices crecieron o no. 

También en este aspecto se volvió imperioso revisar el tema regulatorio. Latinoamérica contaba con regulaciones que impedían estrictamente el teletrabajo o establecían obstáculos importantes para su implementación. Actualmente, frente a la necesidad de continuar trabajando y por imposición de las circunstancias, la realidad demostró que algunos países de la región no habían tomado las medidas regulatorias previas para la adopción del teletrabajo.

—¿Considera que los procesos de transformación digital en el contexto de la pandemia permitirán enfrentar la crisis e impulsar la reactivación económica y social de los países de la región?

—Latinoamérica todavía tiene una oportunidad y está por verse cuáles son, en el fondo, las lecciones más importantes que nos deja esta pandemia, cuáles son las políticas públicas que realmente van a ser centrales. Hoy en día, estamos hablando de cuarentena, de trabajo a distancia, de educación remota, pero en los próximos seis meses vamos a estar hablando de recuperación económica, en algunos casos, o de colapso económico en otros. Habrá que ver cómo las herramientas digitales sirven para apoyar esa recuperación y para evitar los colapsos.